viernes, 26 de junio de 2009




Y lo hizo nomás. Comentábamos, por junio de 2008, en esta misma blogósfera, las circunstancias, encantos y desencantos que implicaba el ingreso oficial a las arenas políticas de la ex – masista Adriana Gil, cuando anunciaba la creación de su nuevo partido político “Fuerza Demócrata”. En ese entonces, traté de ser condescendiente con ella, por un principio de solidaridad, después de todo, siendo tan pocos de la generación y tan pocas del género las que se animan a visibilizarse en LA política (porque en LO político es donde están las verdaderas warmis que nos hacen el camino a todas) que no es tiempo de andar pisándonos las colas entre nosotr@s.



De entrada, mediáticamente, Adriana es encantadora, como no. Es linda, es camba, es joven, es mujer y esas, a pesar de ser solamente condiciones, ante los constructores de opinión, son virtudes. Posteriormente –antes del 2005—tuve mi primer desencanto cuando posó para la revista Mía disfrazada de guerrillera; no tanto por la manipulación estética de un proceso político foráneo, sino porque en la entrevista misma no decía nada, no había discurso, no había propuesta, sólo entusiasmo y esa cansina y desgastada pantalla de izquierdistas es por demás conocida, ya lleva arrugas; es casi una etapa obligada por la que todos pasamos en el colegio. La militancia urge ser entusiasta, pero la dirigencia reclama otro tipo de virtudes (en este caso, sí: virtudes). Al final, el discurso de la “guerrillera” Adriana que nos llevábamos el 2005 era que cantaba muy bien las canciones de Heredia y nos cantó hasta el cansancio en la campaña del 2005, después entró por las listas como concejal en Santa Cruz.



Luego de su trágica y vergonzosa salida del MAS (vergonzosa para el masismo, pero muy de su estilo, por cierto) no sorprendió verla huérfana, de la mano de su entusiasmo y empuñando, esta vez sí, un discurso, absolutamente liberal (y esto seguro no lo aprendió en el MAS) sumado un par de flashes el 2008.



Se dió luego unas vueltas por algunos mañaneros de la mano de su ex – compañero de partido Román Loayza, Román Loayza quien sí carga una fuerte ideología indigenista radical (extrañamente mutada y suavizada últimamente) tratando, ambos, de encarnizar el proyecto abandonado del masismo, señalando puntos de convergencia (¿?) e, incluso, hablando de un pacto entre ex – masistas.



La primera y última vez que la ví en persona fue hace unas semanas, en la Corte Nacional Electoral, muy altanera, discutió con el policía de la puerta por las formalidades de siempre, exigió ver al Secretario de Cámara, venía acompañada de Roberto de la Cruz, y por detrás se trajo un enjambre de periodistas, dió un par de entrevistas a los medios que ella misma trajo y se paseó por la Corte, la ví perderse por la puerta de atrás, al mediodía la noticia: estaba tramitando la personería jurídica de su partido político.



Ayer, Adriana terminó por sellar su corta e histórica indecisión entre la chaqueta guerrillera, el entusiasmo militante rojo, el corte liberal conservador, las expresiones demócratas y la altanería circunstancial con los radicales de El Alto al aliarse con uno de los impresentables e innombrables de este país. Así es, el revocado padre de la Manfredumbre: Mr. Reyes Villa.



A mi ni me miren. Si en algún momento, allá por el 2005 se supone que Adriana por ser mujer, joven, interesada en la política me/nos representaba, paso de largo sin mirar al costado.



Si ese es nuestro destino, si ese es el mensaje de este género, de esta generación: aferrarnos al pasado, para crearnos un futuro.



Yo, que hablo con voz propia, paso.


Pd. Respecto al Nuevo Día, creo que queda claro, porque con la actual dirección cambiará de nombre, no? A la cabeza del amargado Llobet, lo último que tendrá ese periódico será algo de "Nuevo"

 
posted by La Vero Vero at 3:29 p. m. |


4 Comments:


At 26 de junio de 2009, 17:12, Anonymous Claudio

Sobre Adriana y su desvarío entre Román, Roberto y ¡Manfred!:
Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja (los gringos lo resumen con un lánguido LOL).
Sobre El Día (que no tiene nada de Nuevo) y el Tano:
Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja

 

At 27 de junio de 2009, 20:20, Blogger Marco

Caramba, yo la verdad siempre la miré de reojo a Adriana, me parecía entusiasta, pero demasiado engreída, muy "posera", no había algo real detrás... y bueno, su pragmatismo político -para ser suave- nos ha demostrado de lo que estaba hecha: de manfredumbre.
Respecto a la dupla Branco-Cayetano, que El Nuevo Día ocupará un lugar sensiblemente dejado por "El Mundo" a raíz de la salida del Gordo Méndez, solo que a éste le darán más bola, será más trágico...
Un abrazo.

 

At 29 de junio de 2009, 11:45, Blogger Javier Sandoval A.

Adriana es bella, joven y muy locuaz. Lastimosamente si gastado discursito socialista de enciclopedia nunca me convenció. Y te cuento que ya era concejal suplente (nada menos que de Chato Peredo) cuando apoyaba a Mr. Evo en la campaña del 2005.

No entiendo por qué la tildás de "liberal", luego de su ruptura con Evo. O será que todos los que rompen con Evo tendrán esa denominación? Nunca dejó ese mencionado discursito empachante.

Lo de Manfred...no sorprende. Lo interesante es que a "Jopito" la justicia le dio la razón en el caso de corrupción que se inventaron los masistas. Así que ahora...yo no es tan "impresentable ni innombrable". Eso sí...no tendrá mi voto.

 

At 30 de junio de 2009, 20:43, Blogger La Vero Vero

Claudio: Te diviertes ¿no, compañero? :P

Marquito: Vos pues, no ve que la incauta de la historia soy yo. Me cayó bien, para que lo voy a negar, pero duró poco, pasó exactamente lo que relato en el post. Y tienes razón, "El día" tiene un "Mundo" por ocupar.Abrazote

Javier: No es que la tilde y generalice pues, compadre. Sabes que no es mi estilo. Pero es que, de la noche a la mañana, se ha liberalizado (en el sentido político de la palabra) pues, obra y gracia de san quien sabe donde. De donde la recordábamos, salió una mañana un discursillo muy liberal democráta. Antes era, o sea hacía a la revolucionaria, la revolución era su bien mayor, no la democracia ¿no lo recuerdas? Disculpame, pero, para mi, la impresentabilidad e innombrabilidad de Mr. Jopo no tiene nada que ver con sus avatares judiciales, es simple y llano instinto moral. Saludos, che!