jueves, 30 de octubre de 2008

Imagino o, mejor dicho, en Bolivia estamos (como desde el 2002) en un ritmo constante de inflexiones políticas que ya es difícil distinguir entre las intensidades de una u otra, solamente en este año: el 2008, estaríamos hablando del 4 de mayo, del 10 de agosto, 11 de septiembre y 20 de octubre.

Sin embargo hace rato ya que vienen pasando un raudal de eventos a nivel latinoamericano que inflexan radicalmente las esferas políticas de nuestros vecinos que no son -para nada- poca cosa. Pensemos, por ejemplo, en la reciente polémica levantada en el Perú sobre la destitución de uno de los más cercanos políticos/acompañantes no sólo del APRA, sino también del presidente García en ésta y su anterior gestión, el ex primer ministro Jorge del Castillo, sustituído por un “izquierdista independiente muy reconocido por su labor al frente de la región de Lambayeque y por su talante dialogante” el actual primer ministro de Perú: Yehude Simon. Da para pensar el hecho de que García encontrándose en su peor momento – en términos de popularidad- afronte de esta manera el momento posterior al escándalo propiciado por la concesión de lotes de exploración petrolífera. Yehude, a decir de muchos, es una clara opción presidenciable en un Perú cansado de una dinámica política que no logra renovarse hace buen rato, claro, obviando la terrible ¿aparición? de Humala en el medio. ¿Cómo estará signada la próxima era política en el Perú luego de García? ¿es que se viene una renovación?

Transversalmente está la situación electoral de Estados Unidos en la que tengo muchos amigos apostando por la opción Obama que es a la que, a regañadientes apoyo, por una razón mayor que el maestro Silvio ha sabido ilustrar con sabiduría “para bien de su pueblo y para que el acto de ganar un afroamericano sea una contribución a ese mundo nuevo que prometen”; sin embargo siendo pesimista me da la leve impresión de que, aún así, McCain podría imponerse, prefiero esperar, mejor dicho, esperanzar.

Por otro lado, en Chile, acabamos de vivir una de las inflexiones más potentes en la etapa democrática contemporánea de este país el anterior domingo, si bien las tendencias eran esperadas, la sorpresa con mayores matices llegó nomás. La Concertación ha tenido que aceptar, declaraciones más, declaraciones menos el declive de su caudal electoral ya anunciado. ¿Los problemas? Varios, siendo sólo la cherry en la torta la tropezada gestión de la presidenta Bachelet quien tuvo que afrontar, sobretodo en la región metropolitana, el costo de la implementación de un sistema de transporte incomprensiblemente mal diseñado que no logra, hasta ahora, afirmarse a lo que alguna vez quizo hacer. Eso, sumado a las disputas internas entre los partidos de la Concertación gobernante han terminado agobiando a la población votante quien, en estas últimas elecciones municipales, ha dado las señales suficientes como para afirmar que Chile está en el tránsito hacia una nueva era política signada por las elecciones municipales del anterior 26 de octubre.

¿Qué ha pasado? Básicamente la Alianza (centro derecha y derecha conservadora) ha podido sobrepasar históricamente la votación de la Concertación (alianza gobernante de centro izquierda e izquierda democrática) en términos de porcentaje de votación para alcaldes. Pasó aquello y muchas cosas más, por ejemplo, en una comuna (barrio) del Gran Santiago la alcaldesa será alguien del partido comunista (¿qué tal esa?), también el hecho de haberse presentado candidatos explícitamente separados de la fórmula concertacionista y, también, de forma implícita (que vendría a ser el pacto por omisión). Por lo demás en la Moneda andan viendo a quien culpar los cambios en las tendencias de votación y el día de ayer la ex dirigente de la DC (Democracia Cristiana) asumió la principal derrota del domingo (la de su partido) y presentó su dimisión a la directiva de su partido y por tanto a sus intenciones presidenciables para el próximo año, con lo que quedaría el campo libre para el ex presidente Eduardo Frei, quien, a mi parecer, y al de muchos otros, competirá (dentro de la Concertación) con Miguel Insulza para afirmarse como la opción presidenciable (¿qué tal?).

Ahora claro hay mil y una matemáticas que se pueden hacer respecto a los concejales, las comunas “clave”, los alcaldes y los números reales de funcionarios públicos a los que acceden los partidos políticos tras esta última elección. Lo que es irrefutable, en todo caso, es que la inflexión de la era política chilena de la recuperación de la democracia tiene fecha, la del anterior domingo, y su signo pareciera apuntar a un ascenso en votación del caudal electoral dirigido hacia la derecha.

En la comuna en la que vivo, Santiago Centro, el alcalde será, en un corto tiempo más, un militante de la UDI, el partido más conservador de la derecha chilena.

Menos mal que me devuelvo a mi casa pronto.

 
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martes, 21 de octubre de 2008

“Pero te quiero país de barro

y otros te quieren,

y algo saldrá de ese sentir”.


Julio Cortazár – La Patria



Anahí Dignidad, mojeña, tiene, hoy, 18 años. Nació entre Trinidad y La Paz, en plena marcha por el Territorio y la Dignidad, ese dispositivo-dominó que, desde ya, gritaba la necesidad de una Asamblea Constituyente. Eso era en 1990, yo tenía 8 años.

Territorio, desarrollo y participación política enarbolaban en la caminata indígena-campesina que partía desde Samaipata. Era 1996, yo tenia 14 años.

Tierra, territorio y recursos naturales se escucharía desde Montero, en la voz de los pueblos de la amazonía boliviana. El mismo año estallaría la guerra del agua en Cochabamba. Corría el año 2000, yo tenía 18 años.

Desde Santa Cruz hasta La Paz, 50 organizaciones sociales, su bandera: Soberanía Popular, Territorio y Recursos Naturales. Año 2002, yo tenía 20 años.

Gas y Asamblea Constituyente, agendamiento, febrero y octubre de 2003, yo tenía 21 años.

Asamblea Constituyente, yo tenía 25.

Si no es ésta, la historia de mi país, mi propia historia. ¿Entonces cuál? ¿Cuánto más se permite una historia ser alargada? ¿Cuánta suspensión aguanta la memoria? ¿A cuántas generaciones más vamos a condenar nuestra propia responsabilidad?

Tengo 26 años y el presidente Evo Morales está promulgando la Ley de Convocatoria para el referéndum aprobatorio del Proyecto de Nueva Constitución del Estado.

Y tengo, sobretodo, 18 años en la memoria que me susurran, me demandan, seguir…

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Pd. Si ya sé que este texto es un refrito reloaded, reloaded y urgente, además.

Pd 2. Son las 14:17 de la tarde acá (13:17 allá) han leído todo, TODO, el proyecto de Nueva Constitución en la aprobación en detalle. Definitivamente, hay harto que hacer. Comencemos sin demora.

 
posted by La Vero Vero at 2:17 p. m. | 14 comments
jueves, 16 de octubre de 2008


"La televisión destruye sistemáticamente

la diferencia entre lo normal y lo anormal,

porque en sus parámetros lo normal

carece en sí de interés suficiente

y siempre habrá que enfrentarlo a una alternativa.

Su criterio no es la difusión de los valores y los principios

sino provocar el mayor impacto"




(R. Spaermann)



El título del post trata de reflejar lo único que realmente deberían compartir el periodismo y el terrorismo, ese simple sufijo que da cuenta de la adhesión cualitativa que por naturaleza cada uno detenta.

Hace tiempo ya que el periodismo se encuentra más allá del sufijo que naturalmente comparten con el terrorismo y ha optado por tomarle, poco a poco, “la cualidad” a algo de lo que naturalmente estaba desligado generando, en nuestro país y en el mundo, lo que conocemos como el periodismo del terror o terrorismo mediático. A la par, la democratización del acceso a los medios de información ha planteado al periodismo ante otra más de sus disyuntivas históricas ¿es el periodismo una profesión?¿es un oficio?¿es un derecho?¿es un ejercicio de ciudadanía?

Supongamos que, velando por la salud de nuestro enfermo asumimos que, efectivamente, el periodismo es d) otros, y también e) todas las anteriores. Así, nuestro panorama es prometedoramente teórico, altamente pragmático, de gran amplitud democrática y hasta comunicacionalmente progresista.

Pero no goza acaso, también, colega, de los mismos atributos y nobles valores el cuestionamiento del estado de la comunicación, digamos, ¿desde el año 2000 en adelante? ¿la comprensión del sistema de medios que se instituye desde 1985 y que permite abrirse pasos a la democracia, mismos pasos que luego va cerrando tras la oligopolización de los medios?

Entonces, ¿qué hacer cuando son los colegas los que se empecinan a la non-grata labor de intervenir por un terrorista? Y cuando hablo de defensa no me refiero a la forma brutal e ilegal en la que el señor Melgar fue detenido, no. No me refiero a la forma en que algunos gremios actúan guiados más por principios de asociación corporativista-regional que por principios comunicacionales, no. No me refiero, tampoco, al hecho de que sean precisamente quienes controlan las entradas y salidas de las voces quienes breguen, ahora, por algún principio de apertura, no. No me refiero, siquiera, al abuso cansino que se ha hecho de la idea de libertad de expresión, no. Ni me refiero, tampoco, a la tenue, casi inexistente frontera entre libertad de prensa y libertad de empresa.

Me estoy refiriendo al cotidiano suceso de que la intervención mediática no es, ni será a través de marchas, ni de bancadas políticas, menos de gremios asociados, peor movimientos sociales que reivindiquen ciertos derechos que nos estamos rifando día a día en la labor comunicacional. Quienes buscan proteger “su” libertad de expresión son conscientes que tienen las mejores armas de todas. Y las usan, nos confunden, nos marean, no requieren ir más allá.

El tema recurrente en los últimos titulares no compete a la libertad de expresión.

Pd. Cabe aclarar que tras la conocida detención para algunos, secuestro para otros del señor Melgar los cargos que debe hacer frente son los de terrorismo, alzamientos armados contra la seguridad y soberanía del Estado, sedición y atentados contra la seguridad de los servicios públicos”; el terrorismo mediático no es, aún, un hecho delictivo penado por ley en nuestro país.

 
posted by La Vero Vero at 2:10 a. m. | 9 comments
miércoles, 8 de octubre de 2008

“El comunitas es lo que nos vincula

pero a la vez nos expone, es decir

nos somete a un padecimiento,

nos somete a un riesgo

al riesgo de que mi realización

esté en el otro”

Jean Luc Nancy

Como advertí en un post anterior el conflicto ya llevaba mucho tiempo replegado de sus escenarios originales, tanto así había sido replegado el conflicto nacional que, luego, de llevarlo fuera de las instituciones que debían administrarlo (y no conseguir resultados) se lo terminó presionando hacia el escenario de la confrontación civil con los saldos lamentables que conocemos.

Tras un corto pero intenso periodo de “diálogo”, con algunos resultados (que podían ser mayores de haberse aprovechado los últimos días) el conflicto era devuelto a su lugar de resolución de origen, del que nunca debió haber salido.

Sabiendo la respuesta a ¿quiénes? (el parlamento) esperábamos responder la pregunta de ¿cómo? (la aprobación de la ley de convocatoria a referéndum). Y, nuevamente, fuímos sorprendidos anoche con la decisión del Ejecutivo y las fuerzas políticas de insertar en la agenda congresal el ¿qué? (el proyecto de NCPE).

Personalmente estoy en desacuerdo que el Parlamento ostente atribuciones que le fueron conferidas privativamente a la Asamblea Constituyente, sin embargo es importante observar todo el escenario sociopolítico actual y entender que hay algo que es primordial para revitalizar el Proceso Constituyente: hacer el mayor esfuerzo para la búsqueda de consensos con diversos sectores que se reflejen en el proyecto de Texto Constitucional.

El primer paso está dado (con menores o mayores logros es una etapa quemada), este segundo, inesperado, comienza en unas horas. No sé si será el camino -a través del Congreso- pero se impone la necesidad, la necesidad de poner las mejores voluntades para intentar consensuar lo más posible.

Y, por último, estamos ya en un escenario de origen y, por tanto, de desenlace.

¿Qué queda? Que el Congreso pueda aprovecharlo y lo haga, como lo hicieron algunos sectores en los escenarios destinados a aquello, hablo de los municipios y las regiones emergentes de forma total y los departamentos de forma parcial.

(*) La CNE comienza hoy el plan de revitalización del Padrón Electoral. Es importante distinguir que, independientemente del escenario político hay otro, necesario, que sigue en funcionamiento: el institucional. Salvo los casos determinados por ley, es preciso recordar que estos dos escenarios son complementarios en funcionamiento, mas no dependientes entre sí.

 
posted by La Vero Vero at 6:34 a. m. | 12 comments
lunes, 6 de octubre de 2008



“La democracia no puede intentar entenderse

como la ausencia de conflicto.

Pensar en el orden total y permanente

es la forma más perezosa

de entender a la democracia”




Chantal Mouffee




Antes del 11-S, es decir post revocatorio, los antagónicos políticos alcanzaron a estar claramente determinados a partir de su autoidentificación política, delimitados a partir de su ubicación geográfica y empoderados a partir de la lectura que podían tener de los resultados. No había más posibilidades, el anquilosamiento del escenario político ya llevaba varios meses y este proceso sería sólo la reconfirmación del estado monolítico al que el plano simbólico y discursivo había sido llevado y eso, claro, no beneficiaba a ninguno -aunque algunos, hay que decirlo, se desesperaron más que otros-.

Entendiendo que “lo político” deviene relación, deviene indeterminación, deviene p-o-s-i-b-i-l-i-d-a-d. Tras el referéndum no nos quedaba más que asumir nuestra llegada al límite extremo del campo político, con sus prácticas simbólicas y discursivas pues, una vez que todo queda configurado/establecido, todo determinado, se agotan las posibilidades del mismo.

Luego de esta línea se avecinaba lo inevitable. El ejercicio del poder adquirido geográficamente, sacar a flote nuestras más miserables formas de afrontar nuestras diferencias, es decir, confrontándonos entre civiles, entre paisanos ¡carajo! entre bolivianos…así tuvimos que presenciar la caída de alrededor de 18 bolivianos y bolivianas para devolvernos al lugar de donde, nuestros dirigentes, con sus mezquindades, nos habían extraído: el espacio político; con la maldita certeza de saber que tanta y tan brutal violencia nunca habría sido necesaria…(*)

¿Servía de algo el diálogo/negociación? Muchos escépticos estaban seguros de que no; sin embargo, bajo esta lectura, queda claro que aún fracasando el diálogo era necesario no sólo como vía generadora de un espacio político que diera luz verde a la pacificación de las regiones orientales, sino, y sobretodo porque, al hacerlo, devolvían el debate (la confrontación) a su escenario original, del que nunca debió haber salido.

Tiempo atrás en el laboratorio de la deconstrucción se había advertido acerca de los problemas que generaba la negociación con actores departamentales sobre temas nacionales (todo esto pre-revocatorio) y se señalaba, tangencialmente, que “Su opinión (la de los prefectos) consultiva, no resolutoria, tiene cabida sólo en materias de diseño de las autonomías departamentales, y únicamente en las departamentales. Los referendos nacionales sólo se negocian con la oposición representada en el parlamento.”

Con todos esos elementos sobre el tablero queda más claro que los verdaderos resultados del diálogo nacional no se materializan en clave de acuerdos (que los hubo, y varios) sino en, básicamente:

  1. El cese de la violencia a través del retorno del conflicto al escenario político.

  1. La inclusión de veedores y facilitadores internacionales (en suma: de actores-puente) al conflicto nacional.

  1. La devolución del conflicto nacional a manos de los representantes nacionales competentes para su tratamiento, es decir: al Congreso.

Con el plus, además, de haberse generado, en mayor o menor cantidad, importantes acuerdos en términos de diseño autonómico con las regiones afectadas por el mismo, esto en/con: departamentos, municipios y comunidades indígenas.

Toca reconstruir alteridad política. Toca hacerlo, primero, en la institución republicana representativa: el Congreso y, luego, en la instancia democrática participativa: el referéndum.

(*) Respecto a los luctuosos y terribles hechos de Pando no hay más misterio respecto a mi posición, la crónica de mi compañero Boris la ilustra bien, es la de la mayoría de los bolivianos. Fernández a la cárcel, con el resto de los responsables y, también, los del otro lado, ahí falta, aún, por ejemplo, el alcalde Becerra y tantos otros. Y nosotros, los bolivianos, con la responsabilidad en las manos de no olvidar.

 
posted by La Vero Vero at 5:04 a. m. | 9 comments





El menú que, usualmente, ofrecía Kamchatka se ha visto alterado/ampliado por algunos comensales. Es preciso que sepan que aquello, a la autora de este blog, no le molesta. Y es imprescindible que sepan, también, que en este blog NO se censura.

Por tanto mi sugerencia va a los habitantes de la resistencia, a los moradores de Kamchatka, a los cómplices, amigos, blogueros, visitantes et les voyeurs:

  1. Aquellos de entusiasta estómago que degusten de la buena novela serán siempre bienvenidos en este espacio, ya sea para fisgonearla o, bien, ser partícipes de ella.
  2. Los que degusten del debate apasionado (la especialidad de la casa) serán, siempre, bien recibidos por acá.
  3. Los que gusten de ambos. Prepárense que hay para todos.

En el caso personal de quien les escribe y tras una indigestión, paso, me quedo, y por largo rato, con la especialidad de la casa (nada personal, recomendaciones del doctor).

 
posted by La Vero Vero at 4:54 a. m. |