viernes, 31 de agosto de 2007
No sería yo si no pusiera todos mis esfuerzos en cosas imposibles (porque de lo posible se sabe demasiado). Así, firme a mi misma, hasta hace unas horas me enteré de que realmente no podría asistir al primer encuentro bloguiviano a realizarse mañana en Santa Cruz. Realmente lo siento pues no solo hubieran sido gratificantes tantos abrazos pendientes, tanta piel pendiente tras las pantallas; sino que también hubiera sido gratificante dar un testimonio de lo que un medio de comunicación hace en/por nuestras vidas.



En un pequeño muestreo-recorrido que hago por los blogs que hablan de política y coyuntura podría concluir que este espacio ha logrado más disidentes que adherentes, esa era quizás el principal motivo para asistir a Santa Cruz, conocer a los disidentes y (volver a) guiñar el ojo a los adherentes. De esta forma, confirmar que a mi nunca me enseñaron a restar, solo aprendí a sumar. Y, el último (y quizás más importante que el anterior) motivo era comer un buen plato de majadito. Será en otra.



No obstante no puedo menos que plantear algunas preocupaciones que rondan mis reflexiones acerca de la cultura bloguera en nuestra Bolivia y exteriorizarlas con el fin de enriquecer el diálogo-debate que, desde ya, se ve prometedor el sábado en la ciudad autonómica.



Primero: En el marco del planteamiento que emerge de Plan B, es decir, de democracia radical, poner en discusión:



a) Los valores democráticos en el “posteo” de artículos y opiniones.
b) Los valores democráticos en los “comentarios” a los posteos.
c) El mundo bloguero como “espacio público”
d) El blog como lugar-trinchera de ejercicio ciudadano



Segundo: El reconocimiento y la necesidad de escuchar/leer (en suma, conocer la realidad) al “otro” sobre las arenas de la opinión pública, que emerge del ejercicio del “blogueo”; en resumen, mi constante preocupación por integrar(nos) en este mundo.



a) La mujer, los pueblos indígenas y la juventud en los blogs.



Tercero: La alternativa del blog. La generación de una cultura bloguera en coordinación con otros medios de comunicación social. Una referencia específica podría ser el programa televisivo “Mundo al Revés”




No dudo de que las preocupaciones que acá expongo sean compartidas por los asistentes al encuentro y por todo bloguero que considere su espacio una forma de (re)creación de la sociedad; sin embargo si algún punto es omitido, agradeceré sea puesto en discusión en la mesa respectiva. Desde ya, anunció un ejercicio de reflexión en este espacio a partir de los resultados que emerjan del encuentro, como aporte de Kamchatka y Concienciobediencia (que, como ya saben, se han adueñado de mi) al encuentro bloguiviano.



Y bueno, desde la distancia (que no clandestinidad) estaré atenta a la memoria (como tal y a la materializada en un documento) que, seguramente, emergerá del encuentro, de forma tal de que podamos estar informados del estado de la cultura bloguera en Bolivia, tanto en términos cuantitativos como cualitativos.



Felicidades Mundoalrevesianos por la iniciativa, felicidades y gracias Sebastián. Algún momento el ciudadano K dijo que tu mérito era haber “descubierto el blog”, no creo que haya sido tanto así, sin embargo siento que tu mérito podría acercarse a “descubrirnos/conocernos a través del blog en Bolivia”. Felicidades organizadores y Blogueros: Salud! Brindo por el diálogo, la apasionante comunicación y por nuestra Bolivia.
 
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martes, 21 de agosto de 2007
AC: Una gran omisión



Por: José Luis Exeni. *



Ausencias. No quiero pecar de candidez/pesimismo, pero me gustaría señalar, con apego-fidelidad a mi (de)formación profesional, un terrible vacío en los hasta ahora tupidos informes de comisión y otras propuestas en mesa para su tratamiento en la Asamblea Constituyente. Me refiero a la (no) inclusión explícita, como derechos humanos fundamentales -tanto individuales como colectivos-, de los derechos a la comunicación y la información.
Lamentablemente, en este sustancial tema, seguimos anclados en los límites-barrera del Ancien Régime, por llamarlo de algún modo.


Dirá usted, dilecto ciudadano-lector, que en la "escala/jerarquía de relevancia", los derechos a comunicar(nos) y a estar bien informados resultan secundarios (por no decir "abstractos") frente a cuestiones tan complicadas y sensibles como las pugnas acerca de las autonomías, lo plurinacional, la capitalidad, el nuevo orden estatal… En efecto: a nadie se le ocurriría convocar un cabildo, declararse en huelga de hambre, cercar Sucre, darse puñetazos, en fin, para exigir que en el nuevo texto constitucional se garantice, por ejemplo, los derechos al diálogo plural y la deliberación informada en el espacio público.


Peor todavía. Difícilmente los grandes medios de difusión masiva del país, en especial la simpática televisión, se ocuparán de componer espectáculos noticiosos (mejor si es con polarización y conflicto) acerca de, digamos, el acceso a las tecnologías de información y comunicación. O respecto a la prohibición de monopolios mediáticos. O el libre intercambio, con arreglo a nuestra diversidad, de opiniones y saberes por medios múltiples. Etcétera. Pareciera bastarnos, y esto es deplorable, con garantizar el mínimo vital e intocable de las libertades de expresión y de prensa/empresa.


Que nadie, ningún poder -por supremo que sea o crea-, se meta con nuestro derecho "a emitir libremente ideas y opiniones por cualquier medio de difusión". En ello no hay concesión posible. Ni un milímetro. ¿Pero qué nos impide dar el salto cualitativo, como sociedad, como Estado, como nación, al ejercicio pleno de los derechos a la comunicación y la información como condición ineludible para la construcción democrática? ¿Por qué temerle a la participación ciudadana en la recepción y emisión informativas? ¿Qué tan "peligroso" puede ser el diálogo intercultural "más allá de los medios"?


Estamos, pues, ante una gran omisión en este proceso/momento constitutivo. Una imperdonable omisión (que no simple "olvido") si como país hemos asumido el reto de (re)conocernos -libres de máscaras y de espejos- en un nuevo pacto social. Una ausencia no irremediable, más bien, sobre la cual debiéramos (pre)ocuparnos todos, en especial los 255 asambleístas que hoy nos representan. Una utopía realizable, asignatura pendiente, a la cual no habremos de renunciar jamás, como bien enseñó nuestro maestro Luis Ramiro Beltrán S., ese pionero vital. Comunicación e información democráticas para el desarrollo, se llama el desafío.


*Comunicador y catedrático

http://fadocracia.blogspot.com
 
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