miércoles, 25 de julio de 2007
La caricatura del imprescindible Liniers resume una situación cada vez más latente en nuestras sociedades, el asunto es que, uno al ver la tele (así sea apagada) ya no opta por mirar a la ventana, sino a querer tirarse por ella. Tan crónico es el asunto de la (des)información que recibimos que uno tiene que optar por hacerse su propia información, interesante ejercicio ese de pasar de sujeto-objeto receptor a sujeto emisor pero es lo que queda luego del casi generalizado fracaso de los medios (in)comunicación masiva que hoy se configuran más como espacios de farándula/farandulización, desinformación o confrontación -con sus respetables, pero mínimas excepciones- que como espacios de debate, reflexión o por ser más básicos de comunicación. ¿Que nos queda entonces?



Hace poco escribía en este espacio un post denominado “Réquiem para los jóvenes” el cuál lanzaba al espacio la provocación de ejercer el derecho a la juventud con premeditación y alevosía; derecho que se materializa en la batalla cotidiana de no permitirnos permanecer en el estado de las cosas establecido, independientemente de nuestra posición política. Una forma de resistir entonces, en términos comunicacionales, es generar información, análisis y debate.



Roberto Juarroz decía que “pensar en un hombre equivale a salvarlo” y tal vez tiene toda la razón. Pensando a Bolivia no sabremos nunca con certeza si la salvamos o no, o peor aún salvarla de que o de quien; aquellos misterios solo los sabe la historia. Lo que si sabemos es que habremos pensado a Bolivia por el infatigable/innegociable ejercicio cotidiano de amarla y de (como todo ser bienamado) buscar su bienestar.



Grandes noticias encierran este ejercicio. Por iniciativa de Sebastián Molina y Willy A. Acosta,
Piensa Bolivia, un nuevo espacio de debate, se abre al cyber espacio. Veamos un poco de que se trata: “Piensa Bolivia es una herramienta, no es un medio. En ese sentido, el objetivo de Piensa Bolivia es reunir a una pluralidad de visiones con respecto al país, con coincidencias en los siguiente principios básicos: Democracia, Respeto, Tolerancia, Ciudadanía”



Vuela, entonces, la invitación a visitar el espacio y a (seguir) pensando a Bolivia, pensemos y pensemos mucho, gritemos. Que, insisto, no queremos silencio que de eso la historia ya nos ha dado suficiente.
 
posted by La Vero Vero at 3:35 p. m. | 2 comments
viernes, 20 de julio de 2007
Raúl Peñaranda publicaba el día domingo, en La Prensa, una columna en la que en una relevante analogía de los sucesos que envolvieron la caída del ex – presidente Fujimori (y como piensa, en Japón, desenvolverse de ellos) pone al ex – mandatario el apelativo del más cínico de los cínicos. Notable distinción para tan nefasta presencia. Sin embargo, lamentablemente, debo decirle a mi colega que estaba completamente equivocado. Y es que aunque no lo creamos la (pre)historia tiene cínicos de todos los tamaños y colores que sin que los veamos siguen pretendiendo (re)vivir en los escenarios sociales/mediáticos.








Nada sería el tema de las resurrecciones u otros desvaríos, sino las impresionantes cargas de soberbia y cinismo que las acompañan. En la edición de La Prensa ya mencionada, se publica una extensa investigación acerca de los lamentables sucesos de enero en la ciudad de Cochabamba; en la misma, una entrevista a su Prefecto revela lo siguiente:








"-¿Hay algo de lo que se arrepienta?


—De no haber ganado las elecciones presidenciales. El término es un poco gracioso, pero ése es mi gran pecado."









Que tal. O sea que si yo me hubiese farreado mis años universitarios y al llegar al exámen de grado me hubiera aplazado, podría responder: me arrepiento de no haberme titulado como licenciada, ese es mi gran pecado. Cuanto puede uno aprender de los cínicos. O leerse, de otra forma: si, me arrepiento de que el pueblo boliviano haya ejercido su derecho a voto y se haya equivocado, un millón y medio de bolivianos equivocados!, como nos atrevemos a hacerlo pecar de esa forma. Tan democráticos ellos. Tan equivocados nosotros.








En todo caso el “detalle” no da para este tipo de juicios u otros, es probable que el señor Reyes Villa puede que no sea ni cínico, ni soberbio, tal vez solo un desmemoriado, por lo que para la próxima podríamos colaborar un poco con su(s) carencia(s) y no hacer una entrevista, sino un cuestionario. He acá una sugerencia.







- ¿Hay algo de lo que se arrepienta?







a) Si, de haber sido partícipe de uno de los regímenes dictatoriales más terribles en la historia de Bolivia.







b) Si, de haber sido partícipe de varias coaliciones de gobierno que terminaron desembocando en una de las peores crisis democráticas del país el año 2003.







c) Si, de no haberme cepillado el copete esta mañana.







d) No, no me acuerdo, soy un cínico.
 
posted by La Vero Vero at 12:38 a. m. | 3 comments
viernes, 13 de julio de 2007
Cinco Palabras. Tener al Estado más cerca. Vaya anhelo/sentimiento nacional, desde que se conoce la estructura de la nación-estado y a partir del hecho de que las sociedades han ido creciendo y complejizándose, desde el pandino hasta el chapaco o visto de otra forma, desde el colla hasta el camba, quieren tener más cerca al estado. En realidad para aquellos que siempre han estado disociados de alguna pertenencia estatal o que simplemente (y por decirlo más fácil) no se han sentido nunca parte de nada, tener más cerca al estado implica, aparte de condiciones mínimas para vivir, que por muy débil, burocrático o ineficiente que se crea que es ese Estado es mejor tenerlo siempre cerca; por sobre todo por un asunto de pertenencia. Una clara muestra de aquello son nuestras fronteras, aquellas donde el mencionado pandino o camba se siente más brasilero que boliviano, el colla más peruano y el chapaco más argentino. Entonces, la gran pregunta, que incesantemente nos merodea, puede que no sea de tan complicada/rebuscada respuesta. ¿Cómo se crea una identidad nacional-boliviana? Teniendo al Estado más cerca. Y dígame usted ¿acaso la idea no suena genial? y lo que es peor aún ¿acaso alguien podría disentirla? Pues claro que no. El pequeño problema (un leve detalle) esta en saber si todos queremos que aquel estado cercano sea el boliviano (caótico, colorinchi, pluri, multi) u otro tipo de “pequeño estado” (al parecer, la tierra prometida) que no genere, precisamente, identidad nacional-boliviana, sino otro tipo de identidades/identificaciones. Por/con el modelo establecido.


















José Luis Exeni dispara algunas preguntas (cinco en total) respecto al “Estatuto de Autonomía del Departamento de Santa Cruz”, sin embargo las preguntas, si bien reflejan los aspectos más atroces, no son exhaustivas; por eso en un intento de complementación al ejercicio preguntón, copio las cinco preguntas de Exeni y añado tres inquietudes/preguntas adicionales.


















El primero es la insostenible noción de “ciudadanía cruceña”. ¿Están pensando acaso –certificado de nacimiento/residencia de por medio– en ciudadanías diferenciadas? ¿Unos (los cruceños), ciudadanos de primera; otros (los no cruceños), de segunda?


















Siguiente cuestión: la inconstitucional competencia exclusiva de “regular la migración interna”. ¿Tanto miedo le tienen a los collas que habrán de impedir su ingreso al (neo)territorio autónomo? ¿Dónde queda el “libre tránsito” consagrado en la Carta Magna? ¿Unos inmigrantes son buenos-bienvenidos; otros, malvados-inaceptables?


















Tercer tema: el destripamiento de instituciones como la Policía, el organismo electoral y la defensoría del pueblo, entre otras. Nada nuevo, en efecto, en un Estado federal. ¿Pero acaso estamos discutiendo el régimen autonómico en esos términos? ¿O es que se trata de un separatismo de facto?


















Cuarto: la “asignación” de autonomía –como concesión graciosa y subordinada al Gobierno Autónomo– a las “comunidades nativas cruceñas”. Y los “nativos” no cruceños, ¿tendrán que mimetizarse? Los que no hablen “las lenguas de Santa Cruz”, ¿habrán de enmudecer? ¿”Nuestros nativos” son sanos; los de Occidente, peligrosos?


















Y quinto asunto: el control de la comunicación y los medios. ¿Normar y regular las políticas departamentales de comunicación? ¿Crear, regular y administrar sus propios medios de prensa? ¿Es que autonomía implica imponer principios y reglas para el ejercicio de la comunicación? ¿Censura previa? ¿Dónde quedan la pregonada democracia y las libertades de expresión y de prensa?


















El sexto vendría a ser la insólita “determinación de políticas” de: fundaciones, asociaciones, cooperativas y demás organizaciones gubernamentales que desarrollen sus actividades en el departamento. Esto es: ¿Bienvenida su organización siempre y cuando estemos de acuerdo con ella? ¿Siempre y cuando no enturbie las aguas del proyecto autonomista?


















Séptimo: La “determinación” de políticas educativas en todos sus grados o niveles y la “aprobación” de los textos de enseñanza. ¿No es acaso el ámbito de la educación uno de los núcleos privados de formaciones sociales y por tanto de formación ciudadana? ¿Qué enseñará esa nueva currícula a los ciudadanos cruceños de futuras generaciones? ¿El himno cruceño antes que el boliviano?¿la bandera verde y blanca antes que la tricolor?¿A hablar en inglés?


















Y por último: En realidad toda la sospechosa “hacienda del departamento” en la que si bien están establecidas varias fuentes de ingreso determinadas por ley nacional, pero existen otras no bien determinadas como “los ingresos procedentes de su patrimonio” ¿Todo el patrimonio, o que tipo de patrimonio? O “sus propios impuestos, tasas y contribuciones” ¿Esto implica la creación de más impuestos para el ciudadano cruceño? ¿O a la larga la recuperación de los impuestos que emerjan de territorio autónomo? Lo curioso es que el estatuto reza en su primera parte que el mismo “[se] pone a consideración de todos los departamentos de la República, para que sirva de ejemplo en el proceso de sus propias Autonomías Departamentales” ¿esta sentencia no deja acaso un enorme sabor a incitación/levantamiento frente a un escaso (o nulo) toquecito de solidaridad para con el resto de los departamentos de Bolivia?


















En resumen, al estilo del ciudadano X, nos queda preguntarnos: ¿Autonomía, mía, mía?


















Viernes 13 de julio de 2007
11:17 a.m.

 
posted by La Vero Vero at 5:52 p. m. | 2 comments
Bolivia se mueve. En realidad siempre se ha movido, quizás lo que cambia hoy, a la luz de la Asamblea Constituyente, es que los actores han cambiado y se mueven en todos lados, no solo en las calles, espacio tradicional para los “movimientos” de los sectores sociales, se mueven en las mesas de diálogo y debate, se mueven en los medios y hasta en aviones, aunque no lo crea -así que no se fié, hoy en día un aeropuerto ya no es el lugar privilegiado para ejercer sus humores privados o sus más profundas patadas, perdón, cavilaciones-


Las minorías hoy piden ser escuchadas: inválidos, afrodescendientes, gays y lesbianas, prostitutas, tutistas y gonistas y también las mayorías minorizadas/minimizadas históricamente. No es poca cosa, la mesa de la constituyente tiembla a cada minuto; los temores se acrecientan, las esperanzas esperan. Y dígame usted, si perteneciera a una minoría no se movería también? La oferta no es de ignorar, por fin tiene la oportunidad de ser parte de la estructura estatal, del texto constitucional; aquello implica que estamos todos de acuerdo en respetarle sus derechos así su grupo de identificación sea pequeño; aquello implica estampar su firma en un acuerdo de convivencia con aquellos que, como usted, tuvieron la buena fortuna de nacer en este hermoso/caótico territorio. Tan caótico y revuelto que algunos constituyentes de una de esas minorías, política en este caso, ante la natural y cotidiana movilización afirma: que los que buscan hacer escuchar sus demandas no utilicen a los niños, niñas, ancianos y embarazadas. Tal afirmación solo nos lleva a una interesante hipótesis: el conclave nacional es a la vez un (re)constituyente de miradas, lentes de aumento, sábana de algunos (ex) fantasmas que conviven con nosotros hace años, ¿acaso no recuerda nuestro constituyente que las embarazadas son las niñas que marchaban ayer por la reafirmación de sus derechos indígenas, cuyo eje era/es la tierra y territorio? ¿Que esos viejos eran los adultos que lo hicieron? ¿Qué esos niños son los que las embarazadas cargaban pies descalzos en las interminables marchas? Por favor. Sé lo que es sufrir de mala memoria, pero no es para tanto.





Con seguridad los auditores/papis de la democracia miran atónitos que su hijo pródigo se ha convertido en un tipo de engendro que poco se parece a su vástago de prácticas chatas y elocuentes discursos. ¡Y todo eso a la cabeza de un indígena llamero! la democracia alternativa aquella la deliberativa, la participativa enciende hoy los espacios públicos de nuestra fracturada política, inunda los ojos de los incautos ciudadanos que aún esperan encontrar noticias en los telediarios, rebalsa la agenda mediática, y por tanto la ciudadana. Quizás hasta ahoga.




Y es que, hoy en día, pese a los problemas y no-problemas Bolivia es un país de puntal alto en términos de procesos de democratización y, para los que creemos –pie a juntillas- en la/nuestra Asamblea Constituyente nos sobran los motivos (como diría Sabina) para estar, más que nunca, en la batalla. No queremos silencio (ni patadas y/o golpes) que de eso la historia ya nos ha dado suficiente.




Viernes 13 de julio
05:13 am.
 
posted by La Vero Vero at 5:34 p. m. | 0 comments